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Historia argentinacorpus de trabajo

Monografía

María Remedios del Valle

vida1774?-1847completa

Una vida reconstruida desde tres documentos


0. Qué corrige del dossier

Esta monografía nació como demostración de formato y terminó siendo una corrección. El dossier decía, en 10-mujeres.md:

María Remedios del Valle (c. 1766-1847) | Afroargentina; combatió con el Ejército del Norte desde 1810; herida y tomada prisionera; Belgrano la llamó “Madre de la Patria” | Terminó mendigando en Buenos Aires. Su pensión fue discutida en la Sala de Representantes, con Tomás de Anchorena y Juan José Viamonte debatiendo si correspondía. El 8 de noviembre —fecha de su muerte— es hoy Día Nacional de los/as Afroargentinos/as

Cuatro de esas afirmaciones no resisten el archivo:

Lo que decía el dossier Lo que muestra la investigación de archivo
Nació c. 1766 No hay partida de nacimiento conocida. La fecha 1764/1766 y el lugar (parroquia de Monserrat) circulan sin respaldo y son además materialmente imposibles: Monserrat se erigió en parroquia en 1769 y sus registros empiezan un año después. El único candidato documental hallado da 20 de noviembre de 1774
Afroargentina [sin más] El acta candidata la registra como hija ilegítima de una mujer esclavizada, y por tanto nacida en esclavitud. Un documento de 1807 la nombra todavía “esclava de doña Rosa del Valle”: el apellido con el que hoy la homenajea el Estado es el de quien la tuvo esclavizada
“Belgrano la llamó Madre de la Patria” No hay ningún documento en el que Belgrano la nombre así. El título consta en las memorias de Aráoz de Lamadrid como apodo de tropa. La atribución a Belgrano es una de las “supuestas verdades” acumuladas por repetición
“el 8 de noviembre —fecha de su muerte—” El 8 de noviembre de 1847 es la fecha de su baja del ejército. No se encontró partida de defunción. El feriado nacional conmemora, estrictamente, una baja administrativa

Todo esto ya está aplicado aguas arriba. La regla 5 de esta capa (README.md) dice que cuando la monografía contradice al dossier, manda la monografía. Este fue el primer caso y funcionó.


1. El problema: una vida entera colgando de tres documentos

Casi todo lo que se afirma sobre María Remedios del Valle —en manuales, notas periodísticas, actos escolares, proyectos de ley y el reverso de un billete de diez mil pesos— proviene, en última instancia, de tres piezas documentales:

  1. El expediente de pensión que ella misma inició, Archivo General de la Nación, Sala VII, Contaduría General de la Nación, expediente 2194 (antes 13.218), Buenos Aires, 23 de octubre de 1826.
  2. El debate en la Cámara de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, Diario de Sesiones de la Honorable Junta de Representantes, Tomo VI, vol. III, sesión n° 115, 18 de julio de 1828.
  3. Dos menciones en las memorias de Gregorio Aráoz de Lamadrid, la primera publicada en 1895 (escrita hacia 1841), la segunda en 1855 —y esta segunda estuvo desconocida hasta que Guzmán la publicó en 2016.

Sobre esa base mínima se construyó, en 1940, la biografía matriz: la reseña de Jacinto Yaben en su Diccionario de Biografías Argentinas y Sudamericanas. Yaben era historiador militar de la institución, trabajó cuando el archivo estaba cerrado al público, y él mismo donó al AGN el expediente de pensión. Su versión es la que se reprodujo durante ochenta años.

El problema no es que Yaben mintiera. Es que su reseña cubre dos ventanas cortas y deja el resto en blanco: cuatro años en el Ejército Auxiliar del Alto Perú (1810-1814) y nueve años de trámite y grado militar (1826-1835). Entre 1814 y 1826 no hay nada. Antes de 1810, nada. Después de 1835, una sola fecha.

Y los huecos se llenaron solos. Guzmán lo formula con precisión quirúrgica:

la falta de información sobre su vida se fue completando con “supuestas verdades” que no tienen ninguna referenciación histórica y que sin embargo se reproducen una y otra vez (¿cómo damos por sentada la fecha y el lugar donde nació si todavía no encontramos la partida de bautismo? ¿podemos establecer cuáles fueron las batallas donde fallecieron el marido y los hijos cuando ni siquiera conocemos sus nombres para individualizarlos?)

Y la regla que propone —que esta capa adopta como norma— es:

Está claro que cualquier investigación histórica admite inferencias e incluso imaginación, pero estimo que siempre deberían enunciarse como tales (supongo, imagino, infiero, habría sido…).

Lo que sigue respeta esa regla. Cada afirmación va marcada: [DOC] cuando hay documento, [INF] cuando es inferencia razonada de quien investigó, [CIRC] cuando circula en divulgación sin respaldo localizado.


2. Nacimiento y condición: lo que el archivo parroquial permite decir

2.1. Por qué la versión corriente es imposible

La versión repetida dice: nacida en 1764 o 1766, en la parroquia de Monserrat, barrio históricamente afrodescendiente de Buenos Aires. Es una versión simbólicamente perfecta y cronológicamente imposible: Monserrat se erigió en parroquia recién en 1769, y sus libros comienzan un año después. Antes de eso, solo dos iglesias concentraban los registros de la ciudad: Nuestra Señora de la Merced (Catedral) y la Purísima Concepción como viceparroquia. [DOC]

Es un ejemplo limpio de cómo se fabrica una “supuesta verdad”: el dato geográfico se eligió por su sentido (Monserrat = barrio negro) y nadie verificó si la institución existía.

2.2. La búsqueda

Guzmán revisó los libros de bautismo de la Purísima Concepción y de Nuestra Señora de la Merced desde 1740 hasta 1810, y los de Monserrat y La Piedad desde 1770. Quedan pendientes Catedral del Sur, San Nicolás y El Socorro. [DOC]

Un detalle que importa más de lo que parece: los libros estaban segregados. Un cuaderno para los “españoles” (blancos) y otro para “indios, mulatos y negros y demás gente de servicio”. El archivo eclesiástico no solo registraba: clasificaba racialmente en el acto mismo de registrar. Buscar a una mujer afrodescendiente significa saber de antemano en qué cuaderno mirar — y ese cuaderno es el que menos datos consigna.

2.3. El acta candidata

No apareció ninguna partida que coincida con 1764 o 1766. Sí aparecieron tres registros de niñas con nombres próximos. El tercero es el que Guzmán propone —explícitamente como inferencia— como el de la Madre de la Patria, por coincidencia de nombre, fecha y libro: [INF]

En veinte y dos de noviembre de mil setecientos setenta y quatro, bauticé y puse óleo y Crisma a María de los Remedios, hija de María Antonia, negra esclava de Gregorio Gonzáles, Fue madrina María Josefa, Negra esclava de Doña Petrona Freixa, Firma don Juan Francisco González.

— FamilySearch, Buenos Aires, Nuestra Señora de la Merced, Bautismos, Libro de Gente de Servicio, Mestizos, Negros y Mulatos, 22 de noviembre de 1774, imagen 533

Si el acta es la suya —y es una hipótesis, no un hecho establecido— se sigue: nació el 20 de noviembre de 1774, fue bautizada dos días después, era hija ilegítima de María Antonia, mujer negra esclavizada, y por el principio de partus sequitur ventrem heredó de su madre la condición de esclavitud. El propietario de su madre, Gregorio González, no llevaba “don” junto al apellido: no pertenecía a la élite. [INF sobre la identificación; DOC sobre el contenido del acta]

Consecuencia práctica: si vale 1774, en Ayohuma (1813) tenía 39 años, no 47 o 49. Y al morir, 73 y no 81. No es un detalle decorativo: cambia la imagen de la mujer que cargaba cántaros de agua bajo el cañoneo.


3. 1807: el primer documento que la nombra

Este es el hallazgo que reordena todo lo anterior a 1810, y estuvo omitido en la biografía matriz de Yaben.

En las actas del Cabildo, sesión del 7 de septiembre de 1807: [DOC]

Se vio una presentación de la parda María de los Remedios, esclava de doña Rosa del Valle, en que acreditando con certificación del Comandante del cuerpo de Andaluces los sucesos que hizo a los individuos de este cuerpo en la campaña de Barracas asistiéndolos y guardándoles las mochilas para aligerar sus marchas a los corrales de Miserere, pide se le remuneren estos servicios, y los señores acordaron darle las gracias y mandaron se libre a su favor y contra el Mayordomo de Propios doze pesos fuertes por una sola vez.

— Acuerdos del Extinguido Cabildo, sesión del 7 de septiembre de 1807, Tomo II, Libro LXII, foja 67

Cinco cosas salen de ahí, y son grandes:

  1. En 1807 estaba esclavizada. El documento lo dice sin ambigüedad: “esclava de doña Rosa del Valle”.
  2. De ahí viene el apellido. “Del Valle” es el apellido de su propietaria. La heroína nacional lleva, en el billete y en el monumento, el nombre de la mujer que la tenía como propiedad.
  3. Participó en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas, el 5 de julio de 1807 — tres años antes de la Revolución de Mayo. Su trayectoria no empieza en 1810.
  4. Ya sabía pedir. No es un dato menor: una mujer esclavizada se presentó ante el Cabildo, adjuntó una certificación de un comandante y reclamó remuneración por servicios. Diecinueve años antes del expediente de pensión, ya había aprendido el procedimiento que usaría en 1826.
  5. Le pagaron doce pesos fuertes, por una sola vez.

Sobre el punto 5 hay un contexto que el propio archivo entrega y que conviene no perder. El Cabildo fijó pensiones diferenciadas para los deudos de la defensa: [DOC]

Acordaron asignar y asignaron, no obstante, los escasos fondos de este Cabildo, la pensión mensual por ahora de seis y doce pesos a los inválidos según la clase y la calidad. De doce a la viudas y huérfanas, Padres y deudos [de] españoles voluntarios que murieron en la Defensa. De seis a los indios, morenos y pardos…

— Acuerdos del Extinguido Cabildo, sesión del 18 de julio de 1807, Tomo II, Libro LXII, foja 634

Doce pesos para los blancos, seis para indios, morenos y pardos. La jerarquía no era una práctica informal: era la norma escrita, según “la clase y la calidad”. Cuando el dossier afirma en 07-intereses-cruzados.md que las reglas formales distribuyen antes de que los actores negocien, este es el caso más nítido del corpus: el precio de un muerto estaba tarifado por raza, y consta en acta.

3.1. Lo que no se pudo resolver

Guzmán buscó en el fondo de Solicitudes Civiles y Militares del AGN y en los libros del Tercio de Andaluces alguna otra mención, y no encontró ninguna. Tampoco hay registro de cuándo ni cómo obtuvo la libertad: ni ella en su presentación de 1826, ni los oficiales que declararon, mencionan jamás su condición de esclavizada. [DOC: la ausencia está verificada]

La hipótesis que Guzmán propone —marcándola como tal, con la palabra “imagino”— es que pudo haber pasado de esclavizada a “criada” de su antigua propietaria: jurídicamente libre, materialmente en condiciones cercanas a la esclavitud. Es un estatuto intermedio bien documentado en la historiografía reciente de la esclavitud rioplatense (Alberto, Candioti, Guzmán), y describe lo que llama “la precariedad estructural de la libertad”. [INF]


4. 1810-1813: el Ejército del Norte

Según la reseña de Yaben, basada en el expediente de pensión: [DOC vía Yaben]

Nota de fuente. El artículo de Guzmán data Vilcapugio el “31 de setiembre”, fecha inexistente. Es una errata: la batalla fue el 1 de octubre de 1813. Se consigna porque esta capa audita también a sus mejores fuentes.

Lo que no se sabe y se afirma igual: en qué acciones murieron el marido y los dos hijos. No se conocen siquiera sus nombres. Toda versión que identifique la batalla en que murieron está inventando. [CIRC]


5. Ayohuma: qué prueba exactamente cada fuente

Ayohuma es el centro de la representación heroica, y conviene ver cómo se sostiene, porque es un caso de manual de corroboración cruzada.

5.1. La fuente narrativa

Aráoz de Lamadrid, memorias escritas hacia 1841, publicadas en 1895: [DOC]

Es digno de trasmitirse a la historia una acción sublime que practicaba una morena, hija de Buenos Aires llamada tía María y conocida por madre de la Patria, mientras duraba este horroroso cañoneo como a las 12 del día 14 de noviembre y con un sol que abrasaba. Esta morena tenía dos hijas mozas y se ocupaba con ellas en lavar la ropa de la mayor parte de los jefes u oficiales, pero acompañada de ambas se la vio constantemente conduciendo agua en tres cántaros que llevaban a la cabeza. Desde un lago o vertiente situado entre ambas líneas y distribuyéndola entre los diferentes cuerpos de la nuestra y sin la menor alteración.

Catorce años antes en publicación, Lamadrid había dejado una segunda versión (1855), desconocida hasta que Guzmán la sacó a luz en 2016: [DOC]

Una célebre parda, creo llamada María, que seguía al ejército nuestro, no recuerdo si con una o dos hijas, y que le llamaban la madre de la patria y que ha muerto aquí en Buenos Aires no hace muchos años, andaba con sus hijas entre las balas de cañón enemigo, arreando agua en cántaros a la cabeza y alcanzándola a los cuerpos de nuestra línea, por más de media hora que duró el cañoneo.

Nótese la calidad de la segunda cita: Lamadrid duda del nombre (“creo llamada María”), duda del número de hijas, pero sostiene el apodo y agrega que murió en Buenos Aires “no hace muchos años”. La vacilación es lo que la hace creíble: no es un panegírico construido, es un recuerdo.

5.2. Por qué Lamadrid solo no alcanza

Su obra tiene errores reconocidos y varias afirmaciones le fueron cuestionadas por contemporáneos. Y él nunca dice “María Remedios del Valle”: dice “María”, “tía María”, “una célebre parda”. Identificarla requiere un segundo documento.

5.3. La corroboración

Lo aporta el propio expediente de pensión. Declaración del coronel Hipólito Videla: [DOC]

Desde el año 1812 conocí a la suplicante en el Ejército del Perú en el que sirvió hasta caer prisioner[a] en la acción de Ayohuma, en la que también cayó ella, herida de bala; que el ejercicio que tenía allí era servir en los hospitales y animar en las líneas, aún el acto de la lucha, que de este modo fue herida y que es cuánto puede informar…

— AGN, Sala VII, Contaduría General de la Nación, expediente 2194, Buenos Aires, 17 de enero de 1827

Con esto queda establecido: estuvo en Ayohuma, fue herida de bala, cayó prisionera. En su propia presentación relata además haber sido azotada públicamente durante nueve días por su papel en acciones contra el enemigo. [DOC]

Así es como se prueba algo en historia con archivo fragmentario: una memoria que describe la escena sin nombrarla y una declaración jurada que la nombra sin describir la escena. Ninguna de las dos alcanza sola.

5.4. La contradicción de las hijas

Lamadrid habla de dos hijas. María Remedios declara haber salido de Buenos Aires con marido, un hijo de sangre y uno adoptivo. No coinciden. Guzmán ofrece dos salidas, ambas marcadas como hipótesis: [INF]

  1. Que fueran efectivamente sus hijas y no las mencionara porque la documentación militar no registraba a las mujeres del pueblo que acompañaban las campañas. ¿Para qué nombrar a dos niñas que no eran tropa?
  2. Que el parentesco no fuera directo sino de diáspora: los vínculos de “tía”, “madre”, “hija”, “hermana” que las poblaciones afrodescendientes reconstruían tras la destrucción de sus lazos familiares por el sistema esclavista.

La segunda hipótesis es la más interesante, porque si es correcta el apodo “tía María” no es un diminutivo afectuoso: es una categoría de parentesco.


6. 1826-1835: la pensión, el grado y el nombre

6.1. Tres detalles del trámite que conviene no perder

Primero: el monumento empieza acá. Guzmán señala que la primera iniciativa de erigirle un monumento surge en esa misma sesión del 18 de julio de 1828. Entre esa propuesta y la estatua efectivamente inaugurada pasaron 194 años.

Segundo: qué se sabe y qué circula. La divulgación agrega detalles que la lectura de Guzmán del mismo Diario de Sesiones no reporta: que Viamonte la reconoció mendigando en las calles en agosto de 1827, que el voto fue unánime, que Anchorena inició un arduo debate en su defensa, que los diputados propusieron llamarla “Madre de la Patria”, que el sueldo corría desde el 15 de marzo de 1827. Son verosímiles y algunos probablemente ciertos, pero no están confirmados en la reconstrucción académica disponible, y esta monografía los consigna como [CIRC], no como hechos. Incluye el que el propio dossier traía: que Anchorena y Viamonte “debatían si correspondía”.

Tercero: la cronología del tramo no cierra. Las fechas de 1828-1830 divergen entre fuentes, y la propia Guzmán escribe “dos meses después” para un intervalo de dieciocho. El tramo administrativo está peor establecido que el militar, que es lo contrario de lo que uno esperaría.

6.2. El nombre

Es el dato más duro de toda la investigación y merece quedar solo.

Desde 1835 hasta su baja, en las listas militares de la Plana Mayor pasiva, no figura como María Remedios del Valle. Figura como:

María Remedios Rosas

Su apellido de nacimiento, si lo tuvo, no se conoce. El que usó en vida —“del Valle”— era el de su propietaria. El que llevó hasta el final en los registros del Estado era el del gobernador que la incorporó a la Plana Mayor. Nunca aparece en el archivo con un nombre propio.

El Estado argentino la homenajea hoy con el apellido de quien la esclavizó. Es la síntesis más exacta de lo que esta monografía intenta mostrar.


7. 1847-2008: el olvido, y cómo funcionó

No es que se la olvidara sin más. Fue procesada de dos maneras distintas y complementarias.

Mitre la incorpora. En su historia de Belgrano (1858) retoma la escena de las mujeres “de color” auxiliando a los heridos en Ayohuma, y así entra en el panteón de arquetipos de conducta patriótica junto al “negro Falucho”, el “tamborcito de Tacuarí” y el sargento Cabral. Entrar a ese panteón tiene un precio: se ingresa como ejemplo moral —abnegación, sacrificio, lealtad—, no como sujeto histórico con reclamos propios. Ninguno de esos cuatro personajes tiene biografía; todos tienen moraleja.

La escuela la blanquea. La representación visual de las “Niñas de Ayohuma” prolifera en libros de texto durante todo el siglo XX, al menos hasta los años ochenta. Y en todos los casos, sin excepción, las Niñas aparecen de piel blanca o trigueña, a lo sumo con el pelo muy oscuro, sin ningún rasgo que indique negritud (Ghidoli, 2020; Guzmán, 2016). [DOC]

Hay además un dato de circuito que importa: la representación de las Niñas de Ayohuma y la de María Remedios como Madre de la Patria tuvieron trayectorias separadas y recién se unieron con el proceso reivindicativo de la última década. Durante un siglo, la escena y la persona circularon por vías distintas.

Este es el mecanismo del borramiento, y es más interesante que la mera omisión: la escena se conserva y se le quita el color. La heroína sobrevive; la mujer negra no.


8. 2008-2026: la reivindicación, el billete y el monumento quemado

16 de octubre de 2008. La revista Veintitrés publica un especial por el Día de la Madre con la nota “La Madre de la Patria”, de Diego Rojas, bajo el editorial “Mujer, negra y pobre”. En la tapa, representando a María Remedios del Valle, posa Miriam Gomes, activista e intelectual afroargentina, presidenta de la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdiana. Que una activista afrodescendiente encarnara la figura no fue un detalle de producción: fijó desde el inicio que la recuperación la conducía la comunidad, no el Estado. [DOC]

1 de octubre de 2010. Ingresa a Diputados el primer proyecto de monumento. Se reiterará, perdiendo estado parlamentario una y otra vez, en 2012-2014 y 2016-2019 en Diputados, y en 2013 y 2015 en Senadores. [DOC]

2013. La ley 26.852 instituye el 8 de noviembre como Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro, en el bicentenario de la Asamblea del año XIII. Se incorpora al calendario y al currículum escolar. [DOC]

8 de noviembre de 2022. Se inaugura el monumento en la plazoleta Alfonso Castelao, Bernardo de Irigoyen y Estados Unidos, barrio de Monserrat —zona de importante población afrodescendiente en el siglo XIX—. 3,70 metros con pedestal, 80 kilos, impresión 3D en resina y laca poliuretánica. 194 años después de la sesión de 1828. [DOC]

1 de septiembre de 2023. El monumento amanece vandalizado y quemado. Duró nueve meses. [DOC]

La fecha del ataque no fue casual: se ejecutó sobre el 31 de agosto, Día Internacional de los y las Afrodescendientes, instituido por Naciones Unidas en 2021. Ocurrió además en medio del debate público por la inclusión de María Remedios del Valle en el billete de diez mil pesos junto a Belgrano — debate en el que se argumentó que había “personas con más méritos que esta mujer desconocida”. [DOC]

El repudio fue amplio: organizaciones africanas y afrodescendientes, instituciones de gobierno, academia. En el acto del 5 de septiembre, María Gabriela Pérez (Maga Pérez), artista, activista, directora de la Comisión para el Reconocimiento Histórico de la Comunidad Afroargentina del INADI e impulsora del proyecto, lo situó en un marco más amplio: [DOC]

La negación del racismo es grave en nuestra sociedad. Hay acciones concretas, vulneración de derechos, expresiones discriminatorias y racistas en nuestra vida cotidiana que es urgente que toda la sociedad reflexione y se sume contra toda violencia. Las trayectorias de vida de las personas afrodescendientes son difíciles de transitar producto de los prejuicios y estigmas que violentan nuestra existencia.

La lectura de Guzmán —y es una interpretación, no un hecho— es que no fue vandalismo genérico sino un ataque dirigido: fecha elegida, momento elegido, objetivo elegido. [INF]

Para el dossier, este episodio tiene un valor adicional: es el punto donde la historia del siglo XIX y la política del siglo XXI se tocan sin mediación. La misma operación que blanqueó a las Niñas de Ayohuma en los manuales escolares y la que quemó una estatua en 2023 no son la misma cosa, pero tampoco son cosas sin relación.


9. Las Marías: de excepción individual a historia colectiva

El aporte conceptual más fuerte de Guzmán, y el que convierte esta monografía en algo más que una biografía corregida.

“Las Marías” es la categoría que propone para el conjunto de mujeres —generalmente afrodescendientes, pobres, sin apellido, mal registradas y racializadas en la documentación— que aparecen en las fuentes solo de manera colateral. El nombre viene del archivo mismo: al revisar los libros de “gente de color o de servicio”, Guzmán no encontró la partida que buscaba, pero encontró muchas Marías sin apellido, sin filiación, identificadas solo como mulata, negra o parda, o por el nombre de su propietario.

El hallazgo metodológico está en el contraste que descubrió: en los libros de blancos sí había varias “María de los Remedios” nacidas entre 1770 y 1805, “hijas de padres no conocidos”, y sin mención racial alguna. Ejemplo: “María de los Remedios, de ocho días de edad, hija de padres no conocidos, fue bautizada por el cura vicario de la parroquia D. Alfonso de los Ríos el 27 de noviembre de 1778”. [DOC]

Es decir: el archivo marca la raza en un cuaderno y la borra en el otro. La ausencia de datos no está distribuida al azar; está organizada.

La pregunta que Guzmán deja abierta es la que el dossier debería incorporar: ¿María Remedios es una excepción individual o la representante visible de una acción colectiva? Su respuesta es que no se oponen, se complementan — con una advertencia que vale citar:

Enfocarse únicamente en su excepcionalidad desde una perspectiva “sacrificial” puede conducir a la invisibilización de otras mujeres como asimismo fortalecer el mito de la “desaparición” de la población afrodescendiente.

Esto tiene una consecuencia directa sobre cómo el dossier trata el tema. 10-mujeres.md §1.3 afirma que la desaparición de los afroargentinos fue “en buena medida, una operación de registro y de relato, no un hecho demográfico puro”. Esta monografía muestra el mecanismo de registro funcionando, folio por folio. Pero también advierte que celebrar a una sola heroína puede reforzar exactamente el mito que se quiere desarmar: si hubo una excepción memorable, es porque las demás no existían.

Otras Marías con expediente propio, para quien quiera seguir el hilo: Francisca Sebastiana de Araujo, que consiguió su carta de libertad durante la guerra y después tuvo que litigar para conservarla cuando fue reesclavizada (Candioti, 2021). María Mozambique, que se liberó escapando durante el sitio de Montevideo y enfrentó la persecución de su antigua dueña (AGN, Solicitudes civiles, X. 10-9-6, 30 de diciembre de 1816). Rosa Camenares, que pidió la libertad alegando ser esposa legítima de un soldado del Regimiento del Río de la Plata y haber asistido en hospitales, y encontró obstáculos incluso después de que San Martín se la otorgara (Contreras Cruces, 2021).

Y un dato que ordena el conjunto: la tropa patriota se reclutó de manera desigual entre sectores sociales (Rabinovich, 2013). Estaba compuesta mayoritariamente por campesinos y trabajadores pobres de la campaña, plebe urbana, migrantes internos, negros, pardos, indios y mestizos — varones y mujeres. Las Marías no acompañaban al ejército: eran parte de él.


10. Estado de la cuestión

Afirmación Estado
Estuvo en Ayohuma; fue herida de bala y tomada prisionera Documentado. Declaración de Hipólito Videla en el expediente de pensión, corroborada por Lamadrid
Fue azotada públicamente nueve días Documentado en su propia declaración; sin corroboración externa localizada
Participó en la defensa de Buenos Aires en 1807, siendo esclavizada Documentado. Acuerdos del Extinguido Cabildo, 7/9/1807
El apellido “del Valle” es el de su propietaria Documentado por el mismo acta
Figuró como “María Remedios Rosas” hasta su baja Documentado
Obtuvo sueldo y grado de Capitán de Infantería por voto de la Sala de Representantes en 1828 Documentado
Nació el 20/11/1774, hija de María Antonia, esclavizada Inferencia de Guzmán, explícita y razonada. No confirmada
Nació en 1764/1766 en Monserrat Descartado. La parroquia no existía
Belgrano la llamó “Madre de la Patria” Sin respaldo documental. El apodo consta como uso de tropa en Lamadrid
Belgrano le dio el grado de capitana en el campo Sin respaldo documental en las fuentes trabajadas
Las niñas de Ayohuma eran sus hijas Contradicción abierta entre Lamadrid y su propia declaración
En qué batallas murieron su marido y sus hijos No se sabe. Ni siquiera se conocen sus nombres
Cómo y cuándo obtuvo la libertad No se sabe. Ningún documento lo menciona
Murió el 8/11/1847 No documentado. Esa es su fecha de baja del ejército. No se halló partida de defunción

11. Aparato de fuentes

Archivo (citado a través de Guzmán, no consultado en directo por este dossier)

Académica

Fuentes de época

Normativa

Prensa


12. Qué falta investigar

  1. Leer el expediente 2194 en directo. Todo lo que esta monografía afirma sobre el expediente está mediado por Guzmán y por Yaben. El AGN lo tiene.
  2. El legajo que Yaben vio y nadie volvió a encontrar. Guzmán lo dice en nota al pie: “todo indica que Yaben como historiador militar tuvo acceso a un legajo que todavía no he logrado ubicar a pesar de la exhaustiva búsqueda en el archivo militar”. Hay un documento perdido, y probablemente contenga lo que falta.
  3. Las parroquias sin revisar: Catedral del Sur, San Nicolás y El Socorro. Ahí podría estar la partida que confirme o descarte la hipótesis de 1774.
  4. La partida de defunción. Si aparece, el Día Nacional de los/as Afroargentinos/as pasa a conmemorar una muerte y no una baja administrativa. Si no aparece nunca, conviene que eso se sepa y se diga.
  5. Rosa del Valle. Guzmán identificó a Rosa Rita del Valle en la parroquia de la Purísima Concepción, nacida en 1737, casada con Vicente Alfonso Lima. El rastro patrimonial de esa familia —testamentos, escrituras, compraventas de personas esclavizadas— podría documentar cuándo y cómo María Remedios pasó a ser suya, y si alguna vez fue manumitida.
  6. Las otras Marías. El fondo de Solicitudes Civiles y Militares del AGN contiene, según Guzmán, peticiones de mujeres blancas, pardas y morenas, casi siempre en calidad de madres, hijas o esposas. Es material suficiente para la monografía PRO-1810-MARIAS-01.