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Historia argentinacorpus de trabajo

Capítulo

Mujeres en la historia argentina

Complementa y amplía ../timeline-mujeres-argentina.md, que ya existía en este repositorio. Aquel archivo ordena figuras por tipo de influencia; este capítulo explica procesos: qué condiciones hicieron posible (o imposible) esa influencia, qué archivos las registran y cuáles las borraron.

Pregunta guía, tomada del archivo original: en cada caso, ¿qué condiciones permitieron su influencia?, ¿qué archivos la registran?, ¿quiénes quedaron fuera de ese registro? y ¿cómo cambió su memoria pública con el tiempo?


0. El problema del archivo

La historia de las mujeres argentinas tiene una dificultad previa a cualquier interpretación: el registro estatal fue diseñado por y para varones propietarios. Las mujeres aparecen en censos, padrones y expedientes como dependientes (“esposa de”, “hija de”), o directamente no aparecen.

Dos consecuencias metodológicas: 1. Las fuentes más ricas son oblicuas: cartas, testamentos, juicios, peticiones, libros parroquiales, prensa, memorias, registros de conventos y de casas de expósitos. 2. La invisibilización es acumulativa por clase y por raza. Las mujeres indígenas, afrodescendientes y pobres quedan fuera de casi todo registro escrito. Cuando aparecen, es porque delinquieron, pidieron limosna o fueron objeto de un litigio.

Un ejemplo documentado del sesgo estadístico: las cifras oficiales de desempleo de los años 30 subestimaban el desempleo real, entre otras razones, porque “no tuvieron en cuenta a las obreras, que representaban quizá una quinta parte del total” [Rock, El Cono Sur desde 1930, cap. 1]. Una quinta parte de la fuerza de trabajo, invisible en la estadística oficial.


1. Conquista y colonia (s. XVI-XVIII)

1.1. Lo que la conquista significó para las mujeres originarias

Antes de leer este apartado. La única fuente del corpus local sobre este tema es Pigna, que es divulgación con buen uso de fuentes, no investigación primaria. Lo que sigue es lo que él reúne de cronistas —Gómara, Oviedo, Las Casas— y de las historiadoras que cita. Para trabajo académico hay que ir a Dora Barrancos, Pilar Pérez Cantó, Cristina Iglesia y Marta Goldberg en directo, y a las crónicas originales.

Con esa salvedad: el material reunido sostiene que la conquista fue, además de una empresa militar y económica, un régimen de apropiación sexual, y que el mestizaje rioplatense no fue en su forma dominante un encuentro sino una relación de poder [Pigna, Mujeres tenían que ser, “Mujeres conquistadas”]. Es una afirmación fuerte y ampliamente aceptada en la historiografía de género latinoamericana, pero el dossier no la verificó contra fuentes primarias.

1.2. Voces que sí quedaron escritas

1.3. Trabajo, esclavitud y vida cotidiana

Las mujeres esclavizadas y libertas sostuvieron el trabajo doméstico, el lavado, la venta callejera y el amamantamiento en las casas porteñas. La población afrodescendiente —que en algunos barrios de Buenos Aires superaba el 30% a fines del siglo XVIII— fue luego estadística y culturalmente borrada. La “desaparición” de los afroargentinos es, en buena medida, una operación de registro y de relato, no un hecho demográfico puro.

1.4. Marco jurídico

El derecho castellano-indiano trataba a la mujer casada como incapaz relativa bajo potestad marital, con la viudez como el único estado de relativa autonomía patrimonial. Ese marco se prolongará, con variantes, hasta bien entrado el siglo XX argentino.


2. Revolución e independencia (1810-1830)

Este es el período donde más claramente se ve el patrón de participación seguida de borramiento.

Figura Qué hizo Qué pasó después
Juana Azurduy (1780-1862) Comandó fuerzas en el Alto Perú; Belgrano le entregó su sable; nombrada teniente coronel Murió en la indigencia en 1862, enterrada en fosa común. Reivindicada recién en el siglo XX (ascendida póstumamente a generala en 2009)
María Remedios del Valle (¿1774?-1847) ▸ monografía: VID-1774-VALLE-01 Nacida esclavizada —“del Valle” es el apellido de su propietaria—. Ya en 1807, aún esclavizada, el Cabildo le pagó 12 pesos por servicios en la defensa contra los ingleses. Marchó con el Ejército del Norte desde 1810; en Ayohuma (1813) fue herida de bala, capturada y azotada nueve días. En 1828 la Sala de Representantes le votó sueldo y grado de Capitán de Infantería Desde 1835 figuró en las listas militares como “María Remedios Rosas”: nunca tuvo un apellido propio en el archivo. ⚠ Corregido: no hay documento en que Belgrano la nombre “Madre de la Patria” —el apodo consta como uso de tropa en Lamadrid—, y el 8 de noviembre de 1847 es su fecha de baja del ejército, no de muerte: no se halló partida de defunción. Es igual el Día Nacional de los/as Afroargentinos/as (ley 26.852). Ver ficha MUJ-1774-VALLE-01
Micaela Bastidas y Bartolina Sisa Conducción de las rebeliones andinas (1780-81) Ejecutadas con crueldad ejemplarizante
Martina Céspedes Capturó soldados ingleses durante las Invasiones (1807) Reconocimiento menor y tardío
Manuela Pedraza (“la tucumana”) Combatió en la Reconquista de Buenos Aires (1806) Mencionada en partes de guerra y luego olvidada
Mariquita Sánchez de Thompson (1786-1868) Tertulias donde se canta por primera vez el Himno; litigó contra su padre por el derecho a elegir marido y ganó; correspondencia política de primer orden Recordada como anfitriona, subestimada como actor político
Remedios de Escalada Esposa de San Martín; sostuvo el esfuerzo material del Ejército de los Andes junto con las damas mendocinas que donaron sus joyas Murió a los 26 años, sin ver a su marido volver
Josefa Tenorio Esclava que se incorporó al Ejército de los Andes y pidió su libertad como recompensa Caso documentado de mujer negra combatiente

El patrón. Las mujeres participan masivamente —como combatientes, espías, financistas, enfermeras, proveedoras, correos— y son excluidas del reparto de honores, pensiones y ciudadanía. La Asamblea del Año XIII y las constituciones posteriores no las contemplan como sujetos políticos.

Lo que ya se discutía. La prensa revolucionaria publicó textos sobre la condición femenina, y hubo debates explícitos sobre la educación de las mujeres y la “ciudadanía” femenina. No fue un tema inexistente: fue un tema derrotado.


3. Siglo XIX: educación, escritura y primeros derechos

3.1. Las pioneras intelectuales

3.2. Las maestras

La Escuela Normal de Paraná (1870) y las maestras estadounidenses traídas por Sarmiento inician la feminización del magisterio. El normalismo fue la primera vía masiva de profesionalización y de independencia económica femenina en Argentina. Tuvo un precio: encerró a las mujeres en una profesión “maternal” socialmente aceptable y peor remunerada que las de varones.

3.3. La entrada a la universidad y a la ciencia

3.4. Las obreras y las anarquistas

El primer feminismo argentino de base fue obrero y anarquista, no de salón: - La Voz de la Mujer (1896-97), periódico anarcofeminista firmado por mujeres obreras: “Ni dios, ni patrón, ni marido”. Es uno de los primeros periódicos anarcofeministas del mundo. - Huelgas de obreras textiles, de fósforos, de alpargatas y de tabaco. - Huelga de inquilinos de 1907: las mujeres de los conventillos fueron protagonistas centrales de la primera huelga de alquileres de la historia argentina. Enfrentaron los desalojos con escobas — de ahí “la huelga de las escobas”.

Dato para no repetir el mito — ni reemplazarlo por otro. El feminismo argentino no empezó con el sufragismo de clase media; pero tampoco tuvo un origen único en la fábrica y el conventillo. Hacia 1890-1910 convivían al menos cinco corrientes con bases sociales y temporalidades distintas: anarcofeminismo obrero (La Voz de la Mujer), socialismo (Alicia Moreau, Fenia Chertkoff), librepensamiento y masonería femenina, sufragismo profesional de médicas y abogadas (Grierson, Lanteri, Rawson), y filantropía y reformismo social de mujeres de elite. Ninguna deriva de las otras. El archivo del CEDINCI conserva buena parte del material del primer grupo.

3.5. Reformas legales del período


4. Sufragismo y peronismo (1900-1955)

4.1. Los antecedentes

4.2. La ley de 1947 y la disputa por su paternidad

La Ley 13.010 (sancionada el 9 de septiembre, promulgada el 23 de septiembre de 1947) otorga el voto femenino. Se ejerce por primera vez en las presidenciales de 1951.

La polémica. ¿De quién es el mérito? - Versión peronista: de Eva Perón, que hizo la campaña pública y la convirtió en política de Estado. - Versión de las sufragistas históricas: el proyecto llevaba cuarenta años de lucha socialista y feminista; el peronismo lo capitalizó. - Lectura razonable: las dos cosas. Sin décadas de militancia previa no había proyecto; sin la decisión política del peronismo y la movilización de Eva, no había ley. Y hay un dato duro que suele omitirse: Romero registra que el voto femenino fue electoralmente favorable a Perón (“Con o sin ellos, Perón mantenía su pequeño margen de ventaja… sobre todo a partir de la aplicación de la ley de sufragio femenino” [cap. XIII]).

4.3. Eva Perón: el análisis que suele faltar

Torre y de Riz aportan una reconstrucción precisa y no hagiográfica [cap. 2]:

Origen. “Hija ilegítima de un estanciero que se negó a reconocerla a ella y a sus hermanos”. Llegó a Buenos Aires a los quince años, actriz de radio y teatro; conoció a Perón en 1944 durante la campaña por el terremoto de San Juan. En 1946 tenía 27 años.

Su función política específica. No fue “primera dama”: fue el operador político del régimen hacia dos poblaciones que el sindicalismo no alcanzaba: - Los líderes sindicales, a quienes desde el Ministerio de Trabajo “administraba recompensas y castigos” y enseñaba “la férrea disciplina del nuevo régimen”. - “Los sectores más marginados de la población, el subproletariado urbano y las clases más atrasadas de las provincias, para las cuales los nuevos derechos laborales tenían sólo importancia limitada.” Esa es la clave: la Fundación Eva Perón llegó donde el derecho laboral no llegaba.

La rama femenina. Tras la ley de 1947 organizó el Partido Peronista Femenino, con unidades básicas propias y conducción femenina. Resultado concreto: en 1951 se eligen 23 diputadas y 6 senadoras — un salto sin precedentes mundiales en esa época.

Sus sombras, sin eufemismos. - Su retórica fue deliberadamente violenta y ella lo reivindicaba: “mis discursos suelen contener veneno y amargura… Él les hará pagar por todo lo que han sufrido los pobres, ¡hasta la última gota de su sangre!” [citado en Torre y de Riz]. - La Fundación manejaba “ingentes sumas de dinero de origen desconocido” sin rendición de cuentas [Romero, cap. XIII]. - Su feminismo fue subordinado al movimiento: no cuestionó el orden de género, lo reordenó alrededor de la lealtad al líder. - El veto de 1951. Los jefes militares vetaron su candidatura a vicepresidenta; Perón aceptó el veto y ella “anunció luego que retiraba su candidatura” [Torre y de Riz]. El “Renunciamiento” del 22 de agosto de 1951, presentado como acto de humildad, fue en los hechos una derrota impuesta.

Su muerte (26 de julio de 1952, a los 33 años) dejó al régimen sin su principal dispositivo de movilización. El posterior secuestro y profanación de su cadáver por la Revolución Libertadora es uno de los episodios más sórdidos de la historia argentina, y explica buena parte de la carga mítica posterior.

4.4. La contracara del período

El peronismo amplió derechos políticos y sociales de las mujeres sin tocar la estructura de género: no hubo divorcio (salvo la efímera ley de 1954, derogada en 1956), no hubo igualdad civil plena, la patria potestad siguió siendo del padre, y la figura de la mujer seguía definida como madre y esposa.


5. 1955-1983: profesionalización, radicalización y horror

5.1. Los cambios silenciosos

5.2. Militancia y represión

Las mujeres fueron parte central de la militancia política y armada de los 70. La represión ejerció sobre ellas una violencia específica y documentada judicialmente: - Violencia sexual sistemática en los centros clandestinos, reconocida como delito autónomo de lesa humanidad por la justicia argentina recién a partir de 2010. - Partos en cautiverio y apropiación de bebés: el plan sistemático de robo de niños, probado judicialmente (causa “Plan sistemático”, 2012), que condenó entre otros a Videla y Bignone.

5.3. Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

El hecho político más original de la historia argentina contemporánea. Un grupo de mujeres sin experiencia política previa, en el momento de mayor terror (abril de 1977), convirtió la maternidad —el rol que el régimen consideraba apolítico por definición— en la herramienta de denuncia más eficaz contra el Estado terrorista.

Romero lo registra con precisión: “lo más notable fueron las agrupaciones defensoras de los Derechos Humanos, y particularmente las Madres de Plaza de Mayo… La fuerza de este reclamo de tipo ético fue enorme, y ayudó a despertar a la sociedad dormida” [cap. XV].

El costo. Tres fundadoras —Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce de Bianco— y dos monjas francesas fueron secuestradas en diciembre de 1977 tras la infiltración de Alfredo Astiz, y asesinadas en vuelos de la muerte. Sus restos fueron identificados en 2005.

Las Abuelas. Su aporte no fue solo político sino científico: impulsaron el desarrollo del “índice de abuelidad” (1984, con Mary-Claire King y Víctor Penchaszadeh) y la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (1987). A 2026 han restituido la identidad de más de 130 nietos. Estela de Carlotto recuperó al suyo, Guido, en 2014, treinta y seis años después.

Es difícil exagerar la originalidad de esto: un movimiento de mujeres mayores, sin partido ni armas, produjo una innovación genética-forense que hoy se usa en el mundo entero para identificar víctimas de desaparición forzada.


6. 1983-2026: la ola de derechos

Año Hito Nota
1985 Ley 23.264: patria potestad compartida Fin de la potestad exclusiva del padre
1987 Ley 23.515 de divorcio vincular La Iglesia movilizó en contra y perdió: “la respuesta popular fue sugestivamente escasa” [Torre y de Riz]
1985-1989 Encuentros Nacionales de Mujeres (desde 1986, anuales y autoconvocados) La escuela política del feminismo argentino; hoy Encuentro Plurinacional
1991 Ley 24.012 de cupo femenino (30%) Primera ley de cupo legislativo de América Latina y una de las primeras del mundo; modelo exportado a toda la región
1994 Jerarquía constitucional de la CEDAW; acciones positivas en la Constitución
1994 Ley 24.417 de violencia familiar Primer marco, luego insuficiente
2002 Ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable Anticoncepción gratuita en el sistema público
2006 Ley 26.150 de Educación Sexual Integral Implementación muy desigual por provincia
2006 Ley 26.130 de contracepción quirúrgica Ligadura y vasectomía sin autorización judicial ni del cónyuge
2009 Ley 26.485 de protección integral contra la violencia de género Define violencia física, psicológica, sexual, económica, simbólica e institucional
2010 Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario Primera de América Latina, décima del mundo
2012 Ley 26.743 de Identidad de Género Referencia mundial: cambio registral sin requisito judicial, médico ni psiquiátrico. Impulsada por el activismo travesti-trans (Lohana Berkins, Diana Sacayán, Marlene Wayar)
2012 Ley 26.791: femicidio como agravante del homicidio
2013 Ley 26.862 de acceso integral a técnicas de reproducción asistida
2015 #NiUnaMenos (3 de junio) Movilización masiva y espontánea tras el femicidio de Chiara Páez; se replicó en toda América Latina
2017 Ley 27.412 de paridad de género en listas legislativas (50%) Reemplaza al cupo del 30%
2018 Primer debate parlamentario del aborto legal; media sanción en Diputados, rechazo en Senado El pañuelo verde se vuelve símbolo continental
2018-19 Ley 27.499 “Micaela” (sancionada dic. 2018, promulgada ene. 2019): capacitación obligatoria en género para los tres poderes Por el femicidio de Micaela García
2020 Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (sancionada el 30 de diciembre) + Ley 27.611 de los Mil Días Argentina se convierte en el país más poblado de América Latina con aborto legal
2021 Ley 27.636 de cupo laboral travesti-trans “Diana Sacayán-Lohana Berkins” (1% en el Estado nacional) Reparación de una exclusión histórica
2024-2026 Cierre del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y reducción de programas; debates sobre la continuidad de políticas de género Período de disputa abierta; conviene consultar fuentes primarias actualizadas

7. Mujeres que ampliaron el campo (más allá de la política)

Ciencia. Cecilia Grierson (medicina); Rebeca Gerschman (bioquímica, teoría de los radicales libres, 1954 — considerada por muchos merecedora del Nobel); Eugenia Sacerdote de Lustig (cultivo de tejidos, campaña antipolio); Christiane Dosne Pasqualini (leucemia experimental); Sara Rietti (primera ingeniera nuclear argentina); Carolina Vera y Andrea Gamarnik (viróloga, premio L’Oréal-UNESCO) en la actualidad.

Letras. Alfonsina Storni (poesía y periodismo con perspectiva de género explícita, en los años 20); Victoria Ocampo (fundadora y directora de Sur, 1931, primera mujer en la Academia Argentina de Letras, 1977); Silvina Ocampo; Olga Orozco; Alejandra Pizarnik; María Elena Walsh (cuya canción Como la cigarra se volvió himno de resistencia); Griselda Gambaro; Hebe Uhart; Sara Gallardo; Luisa Valenzuela; Claudia Piñeiro, Samanta Schweblin, Mariana Enriquez y Selva Almada en el presente — el llamado “boom” de la narrativa argentina escrita por mujeres, hoy la exportación literaria más fuerte del país.

Artes y música. Lola Mora (escultora; su Fuente de las Nereidas de 1903 fue relegada por escandalosa); Tita Merello; Niní Marshall; Mercedes Sosa —cuya voz se volvió símbolo continental y que sufrió censura, persecución y exilio—; Lola Membrives; Norma Aleandro; Lucrecia Martel; María Luisa Bemberg (que empezó a dirigir cine a los 58 años y fundó el cine feminista argentino).

Sindicalismo y trabajo. Las obreras textiles y de la industria frigorífica; Eva Giberti (fundadora de la Escuela para Padres y del programa de víctimas de violencia familiar); las amas de casa cuyo trabajo no remunerado nunca entró en las cuentas nacionales — un vacío estadístico que la Encuesta de Uso del Tiempo empezó a corregir recién en 2013.

Deporte. Las Leonas (hockey); Noemí Simonetto (primera medallista olímpica argentina, 1948); Gabriela Sabatini; Paula Pareto (primer oro olímpico femenino argentino, 2016); la lucha por el fútbol femenino profesional, conseguida recién en 2019.


8. Cinco tesis sobre las mujeres en la historia argentina

  1. La participación es anterior al reconocimiento, siempre. Las mujeres combatieron en 1806, 1810 y 1817; trabajaron en la industria desde 1880; enseñaron desde 1870; militaron desde 1890. La ciudadanía política llegó en 1947 y la igualdad civil plena en 1968-1985. El desfase entre lo que hicieron y lo que se les reconoció es de un siglo o más en cada dimensión.
  2. Los grandes avances llegaron por dos vías distintas y a veces enfrentadas: la conquista desde abajo (anarcofeministas, sufragistas, Encuentros, Ni Una Menos, Campaña por el Aborto) y la decisión desde arriba (1947, 1991, 2010). Casi siempre hicieron falta las dos.
  3. Argentina es pionera regional en derechos de género y rezagada en su implementación. Primera ley de cupo legislativo de América Latina (1991), primer matrimonio igualitario de América Latina (2010), ley de identidad de género de referencia mundial (2012), aborto legal (2020). Y a la vez: femicidios persistentes, brecha salarial, techo de cristal, mortalidad materna con enormes diferencias provinciales, y sobrecarga femenina del trabajo de cuidado no remunerado.
  4. La invisibilización se organizó por clase y raza antes que por género. Juana Azurduy y María Remedios del Valle no fueron olvidadas solo por mujeres: fueron olvidadas por mestiza y por negra. La recuperación de esas figuras en el siglo XXI es un acto de reparación historiográfica, y conviene hacerlo con rigor y no con hagiografía inversa.
  5. El movimiento de derechos humanos argentino tuvo en las mujeres su núcleo más visible y su motor sostenido. Madres, Abuelas, Familiares, HIJAS, las querellantes de las causas de violencia sexual. Precisión necesaria: esos procesos no fueron obra exclusiva de ellas. CONADEP, el Juicio a las Juntas y el Banco Nacional de Datos Genéticos involucraron además a sobrevivientes, abogados y abogadas de organismos mixtos (CELS, APDH, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, SERPAJ, Movimiento Ecuménico), fiscales como Strassera y Moreno Ocampo, genetistas como Mary-Claire King y Víctor Penchaszadeh, el Equipo Argentino de Antropología Forense, funcionarios y organismos internacionales. Lo que sí es específico y notable es que la iniciativa y la persistencia durante los años en que denunciar costaba la vida vinieron de mujeres sin ninguna autoridad política previa, y que esa combinación —presión ética sostenida más innovación científica— produjo la contribución argentina más influyente al derecho internacional de los derechos humanos.

9. Vacíos del dossier que hay que llenar

El corpus local es débil en: - Mujeres indígenas y afroargentinas más allá de las figuras individuales: faltan estudios de comunidad, de trabajo y de familia. - Mujeres de las economías regionales: zafreras tucumanas, yerbateras, tareferas, cosecheras, trabajadoras del servicio doméstico (el mayor sector de empleo femenino del país y el más informal). - Historia del trabajo de cuidados y su ausencia en las cuentas nacionales. - Migrantes internas y de países limítrofes: el grueso del empleo doméstico y de cuidados desde los años 60. - Disidencias antes de 1990: la historia travesti-trans previa a la democracia está apenas empezando a escribirse (el archivo de la Memoria Trans, las “razzias” y los edictos policiales que criminalizaban la identidad hasta los años 90).

Fuentes sugeridas para esos vacíos: CEDINCI, Archivo de la Memoria Trans, Memoria Abierta, repositorio CONICET, SEDICI-UNLP, y la obra de Dora Barrancos, referencia académica central en historia de las mujeres en Argentina.